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Yo En Tus Recuerdos

Si un día voy a ser un recuerdo en su vida, quiero ser un bonito recuerdo, de esos que te entibian el alma de amor y a la vez te quema de arrepentimiento. 

Y es que en la vida no siempre se recuerda a quien te ha tocado tan sólo el cuerpo, sino a quien te ha tocado en lo más profundo de tu alma. 

Por eso es que le entrego todo de mí, al final de todo, si mis detalles le tocan el alma y en respuesta me da un sí, tenga la seguridad de que le cumpliré todas esas promesas preliminares. 

Sin embargo, si esos detalles no logran convencerla de cuanto estaría dispuesto a entregarle de mí, tomaré mis versos, mis poemas, mis canciones y mis flores, y algún día llegará a mi vida alguien que si valore estos pequeños, pero amorosos detalles. 

Más no le aseguro que algún día llegue a su vida otro hombre que le ofrezca lo que mi corazón le entregó con toda la fuerza de su amor.

Facebook @ Carlos D' Ortíz

La Vasija Agrietada

Un cargador de agua de la India tenía dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros. Una de las vasijas tenía varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie, desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota sólo tenía la mitad del agua.

Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabía perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfección y se sentía miserable porque sólo podía hacer la mitad de todo lo que se suponía que era su obligación.

Después de dos años, la tinaja quebrada le habló al aguador diciéndole:

—Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo, por qué debido a mis grietas, sólo puedes entregar la mitad de mi carga y sólo obtienes la mitad del valor que deberías recibir. 
—El aguador, apesadumbrado, le dijo compasivamente: Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.


Así lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchas flores hermosas a lo largo del camino, pero de todos modos se sintió apenada porque al final, sólo quedaba dentro de sí la mitad del agua que debía llevar. El aguador le dijo entonces:


—¿Te diste cuenta de que las flores sólo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo del camino por donde vas y todos los días las has regado; y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Maestro. Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.

Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.